Mes: julio 2016

Diario de OCOL: Veinticinco de julio de 2016, 7:15. Yo me doy por aludido cuando apareces.

Diario de OCOL: Veinticinco de julio de 2016, 7:15. Yo me doy por aludido cuando apareces.

 

espera

dos pasos

herida plañidera

caricia

cuerpo hambriento

alma que vuela

flor de escombrera

(Raquel Ruiz)

7FullSizeRender

 

tanto frío atraviesa el quebradizo esperador de antes del amanecer del último rugido que encubre tu boca y que despoja a mi alma del disimulo de amante incapaz de romances atestados de candor de indiferencia premeditada que carga con una hoz temblando los sueños desahuciados en lenta evaporación y la decisión tomada

yo me doy por aludido cuando apareces con el corazón en la lengua

invoca a tu dios y dile que no quiero olvidarte o improvisa algo convincente

invoca a tu dios y pídele perdón por eso y por nada

en esta partida soy un convincente crupier fingiendo imparcialidad en el enjaulado en tus miradas perdidas con los dedos rotos en pleno retroceso tras los claroscuros en vertical

no te vengas arriba

mengua

y desconcertado al olvidar las reglas del juego en el momento en que la mano se pone interesante

para colmo una balada

 

con el reparto de abandono casi perfecto me pierdo entre todo lo que contigo he ganado y nos vemos en un tú y yo sumando cuatro o cinco o seis aunque los dos sepamos no que es verdad

una pira inmortal de carne y cenizas trepa entre las montaña que juran frontera con los fluidos de la punta de nuestro iceberg antes de que podamos atravesarnos y convertirnos en pista de patinaje en distancias irreconciliables donde mueren antídotos y germinan venenos

dan un río que hace de muro

suena

espera

FullSizeRender (9)

 

lo nuestro

lo nuestro en un teatro sin butacas abandonado en un centro comercial inerme en un azul apático de flequillo descuidado

lo nuestro no era demasiado

es

 

por tu trasluz lo sé

pero si no he aprendido ni a coger tus manos imantadas cuando la derrota ya parece urgente en la contracorriente de mis brazos en tu espalda y mi boca en tus ojos y tus ojos en mi boca

un

dos

tres

estatua

es una pregunta

maldita esclavitud que parece poco

no puede ser me dice nuestro anclaje

ves

es una pregunta joder

FullSizeRender (4)

no puede ser mi asfixia y tu carne en pupilas deshabitadas y sin embargo luz y culminación solitaria y del revés y el amanecer y nuestros besos y el café

del café no me olvides

hoy también te echo de menos

 

lava cuajada y truenos

marabunta

y al secar la lluvia que escribe tu nombre

calma

no me hagas caso

no te intimides tentando a la suerte de tren

a romperte de próxima parada

 

y como si esto hubiera sucedido antes del atardecer y tú me estuvieras esperando con el rubor de tus mejillas de volcán arrinconado en ese beso inerte en un castigo hundido y tocado

eres mío dice la nada

la impavidez de tu intención no es roca en este acantilado donde el vértigo encaja con la altura y donde tú y yo deberíamos de empezar a ser valientes o mendigos

dices

FullSizebRender

 

 

yo me doy por aludido cuando apareces

espero que no te alarme si te lo digo a la cara

nadie lo hubiera dicho nadie habría adivinado que tú y yo nos amáramos de aquella manera

ni siquiera tú y yo

OCOL

Colabora Raquel Ruiz, infinitas gracias, amiga.

Anuncios
Dieciocho de julio de 2016, 3:50. Quien puso arrojo, dispuso pudores.

Dieciocho de julio de 2016, 3:50. Quien puso arrojo, dispuso pudores.

 

diana

 

me sumergí en su fluido como un elefante de ceniza

cazador sigiloso

casi anónimo

vencido de vida

ayer

hoy

mañana

 

 

 eras un cisne que aprendía a nadar y que al agitar las alas era baliza de fuego blanco

 

 

a quién quise engañar escondiéndome detrás de los contrastes de sombras de foso

dije

cuatro veces seguidas

 

te asalté delante de todos como si fuera un ladrón manco con la cara al descubierto que ardía en un infinito nublo e inmovilizado en delirios por la saliva de tu boca con un ansia de la que casi no me pude controlar a pesar del delito y el martirio de lo improbable en nuestro cortejo

todos dicen que dormías sobre la dulcera flotante

pero yo sé que ibas temblando

 

palabras mayores

crisálidas

hiperónimo

 

 

los dos sabemos que tú eras

yo estaba tan sólo en un hombre impreciso

en varios a la vez

impostores

galerna

FullSizeRender (15)

 

me mata la cobardía de aquellos cigarros de nudos y frases pálidas de mi reflejo en la piel de tu dorso

me mata la cobardía y el entusiasmo de la apariencia

te excuso de tu olor a incendio en la frecuencia en tu caverna y la autoridad ante mi efusión tumbándome sobre la partitura como si fuera el tabarro de Giacomo Puccini yaciendo mi nuez entre ruegos al filo de la espada por un ensueño de amor de contrabando

rodeados ya de ciencia

 

 

la resonancia de mi mano palpitaba como una gacela rendida en una trampa de astillas de arrebatos de poeta mirando hacia arriba

beodez en una jaula de espejismos y consecuencias de flechazo y eco de silencios cuando el tiempo enlazó el error y el aplomo insostenible de nuestro beso vagabundo

sé que el miedo nos ganó la partida

y perdiendo hay veces que se gana

congoja

FullSizeRender (18)

 

 

hoy

tonteé con la idea de anudarme a ti de oler tus labios de aferrarme a tus jadeos de saber tu cuerpo con las manos de asimilarte por dentro e incluso de consentir la derrota vigilando tu almohada desde afuera tirado en el mundo esperando a ver tu cara en cada orgasmo

es por mí por quién estabas suspirando

y por la luna llena

luego tu cuerpo en un laberinto de sábanas en tal mar estremecido de revelaciones de un espejo fugaz mirándote a las manos tras una señal

nada

paradoja

sarcasmo

 

 

desde el otro lado leías mis poemas sentándote en mi mano

y sé que no fueron visiones

basta de armarios

perdóname por romper vuestra cama

me encajé dentro de ti buscando libertad de mar adentro en mis viajes a ninguna parte y no comprendí la sonrisa que me encadenaba en cada despedida con la imagen congelada de mis ojos en ti

los borraba a todos y volvían a salir

 

quien puso arrojo dispuso pudores

calvario

invivir

 

no pude bajar la fiebre ni saciar mi hambre y aunque aquello no pudiera ser me maté pensando en nosotros fusionando amaneceres desnudos sin juramentos de piernas atadas y  dedos clavados en la arena

playas improbables de amargura

y tu cara en mi espacio exterior

firmamento innato

pavura

 

 lo intenté pero no pude volver a verte cuando las olas rompían en la piel de mi corazón faquir dibujando tu nombre con un alambre de espuma

                                                                                                                    sono come tu mi vuoi decían los gatos famélicos buscando tierra firme

 

bravura

ménage à trois

somos

sois

 

 FullSizeRender (19)

raíz que pierde la memoria

recorrido

escanciando agua que calma

apaciguando a las deidades

encontrando en la abstracción la materia inservible en noches perdidas y hambrientas

y sed que habita en un pantano antiguo

y aroma de hojas muertas

(Raquel Ruiz)

nos acostumbramos en errante continuo de discretas que confirmaban locura como si el palidecer de mejillas fuera enfurecido una huida hacia delante de abrazos a través de la pared en aquel antes sin después moldeando una edición limitada

tonterías

parecía que todo sucediera en el suelo de la suerte que había llovido a merced de lo nuestro cuando un rayo me retuvo en aquel nada a cambio de nada

en aquel partir

un vagón sin próxima parada por devoramos en los reflejos de las distancias de futuro agotado deslizándose por la grieta de la nevada de mi resignación desapariciente en un puerto de montaña soberana alojado en el vacío

perdóname por romper vuestra cama

suyo

tuyo

mío

 

 

yo no era yo aunque lo pareciera pero tú sí eras tú aunque probablemente no lo fueras qué sé yo

debo negarlo

porque echar con cajas destempladas al amor es gris y es mármol en lechos de amnesia de una canción que llora por nosotros en el pedestal y no nos permite bailar apretados

no digas lo que pudo ser

FullSizeRender (16)

 

vuelvo

ha empezado a llover sobre nuestra cama de azúcar

desnúdate

matemos al sueño de amor

he de clavar el cuchillo en la tierra y hacerme cargo de tu cuerpo y del temblor de tus gemidos como si alguna vez yo te hubiera amado

y cuando acaba

empieza

espora

soy un loco luchando en abstracto y en aproximado por distinguir entre soñando contigo y contigo soñando

baja

 

                                                         más ahora

                 sí

                 no seas impaciente

 

olvidarte como al viento como si todo lo que yo ya pudiera hacer fuera entregarme sin antes perdonarte por tus manos escondidas y tu esquinazo contra voluntad en la fragilidad de tu aliento con los bailes de tus gestos

mi torpeza

coqueteando

y ahora que estoy entre tus manos pretender acabar con lo que nunca ha empezado no

no

no le pongo la mortaja a nuestro amor

 

mientras tanto

si te hace sentir mejor

sigue cavando

 

OCOL

Colabora: Raquel Ruiz, raíz que pierde la memoria… encontrando en la abstracción la materia inservible en noches perdidas y hambrientas… qué mejores palabras podría elegir: loco de amor por ver nuestro libro de poemas… cada día más uno somos en este universo inesperado… Muy agradecido.

Once de julio de 2016, 7:03. h-hda¡idh)inc&ieh+jnk=ñamxl,pà,c eñlmlamceinincieq ml´kjiabud

Once de julio de 2016, 7:03. h-hda¡idh)inc&ieh+jnk=ñamxl,pà,c eñlmlamceinincieq ml´kjiabud

 

ostaviti glavu

 

 

vale ya rayo obstinado

 

yo soy nuevo en esto de la felonía

yo llego

y  me adentro en la tempestad

yo vengo

aunque te cueste creerme

verdad

 

al grano

me mata tu astenia consentida

convengo antes de saltar al vacío

 

me devora la pantera sobre el nenúfar de único rugido que está atravesándolo todo

circunspecta

mi sacrificio es en vano

caída

 

 y tus doctrinas de humo socorriendo a la niebla del futuro inmediato en la popa hundida

es una línea recta que se hace curva

es un garfio

una mano

otra curva

 

 

rematar no está penado

tranquilo

 

besos de arena para la hoguera de este camino de niebla mortal

calibrado por el báculo de las palabras en el vendaval de adentro

con la punta clavada en el suelo

sobre una cabeza

sigilo

 

y las pompas que se lleva el motín de las razones en el desván submarino de pactos de barro

explotan al nacer

 

y otra cría muerta

eliminada por su madre

hecha pedazos

víctima

cuilo

miserable

 

 

y los frenos de tu cautela que me están volando los besos

a qué cojones estás jugando

rotundo

 

vale ya rayo obstinado

vale ya

rayo obstinado

 

vale ya con la certeza sombría y el cúmulo de triza

y

palabras de amor ampolladas

 y

nuestra copa sin marcas de saliva

y

tus labios sin lanzadera

 se está desfigurando eso que era

vale ya rayo obstinado

ya

 

hoy que solo quedan profesores con vocación de espaldas

y que la tiza que se desliza deletreando Platón en los días en los que quisiera no es poder

se hace pájaro y pía

y como si nada

una viola

un violón

es

era

 

los acercamientos son porfías pautadas

bolsas picadas

vacías

limonada sin azúcar

 agua

 limón

 

y se traza con audacia en los silencios

tú y yo

tú soy yo

yo eres tú

pulsión de condena

tú y yo se extiende por el suelo de mi pecho como un árbol del revés

 

y luego mojarte los muslos

y los roces de mi barrena

gruñido

el peso de mi pecho tu espalda

 

en el menú desnudos rabiosos

 cortes de sable

adentro

acecho

ojos azules

 grises

me conformo con el cariño

 obediente

vale ya rayo obstinado

lombrices

 baúles

despecho

 

sudor mendigo en el jugo de tus besos incurables

insisto

hazlo ya

dime que sí me esperas allí

en sitio ninguno

no me has olvidado

tálamo de amnesia

llaves sin puente

sin candado

profundo inmutable

 

no me vayas

 yo adopto corduras para mi muerte en tu ombligo

lealtad que da miedo

un segundo

sigo

 

nubada de arredras sobre el tejado mientras llueve sobre tu silueta de polvo sostenida por la oscuridad

tan sólo llueve

tranquilo

es sólo el fin del mundo

 

OCOL

 

 

 

 

Cuatro de julio de 2016, 5:35. Sentirme observado me excitaba.

Cuatro de julio de 2016, 5:35. Sentirme observado me excitaba.

En mi casa en Madrid vivía un espíritu que siempre estaba a punto de cruzar la línea y manifestarse, se distorsionaba la imagen en las esquinas, en los zócalos y frisos, en los enrejados, en las celosías. Allí, en los lugares que no se cansaban, había algo más. Era un espíritu que dibujaba cuervos en las paredes y que tarareaba una canción… El espectro salía cada noche y se paraba a mirarme. Notaba su presencia en muchos momentos y a él no era capaz de esconderle mi miedo.

12313831_789899537788967_2420071075884586510_n

Al principio ni me atrevía a buscarlo en la negrura. Por las noches sabía que estaba ahí y alguna vez me di la vuelta, cansado de esperar. Me dejaba observar con tensión en el estómago, sobre todo al desnudarme, antes de meterme en la cama. Me gustaba desnudarme en plena oscuridad, lo hacía desde que era un niño, despacio, acariciando mi cuerpo. Me costaba dormir y, algunas noches, las que estaba más inquieto y alejado del sueño, me masturbaba sobre las sábanas pensando en alguna mujer bonita tocándose entre las piernas. Sentirme observado me excitaba y era, en esos momentos, un aumento al deseo que surge tras la tiesura y la lubricidad. Siempre me corría de rodillas, con los muslos separados y la espalda erguida apoyada en la pared.

Hay una primera vez para todo y, un día, el día de la fiesta de navidad que no era santo de mi devoción, lo vi. El día en el que admitía que estaba hecho un lío en aquella terraza en el Polo, el día que estuve a punto de besarte mientras el resto se hacía una foto, aquel día, el mismo que, cuando llegué a casa, al girar la llave resurgí de entre mis pensamientos por el estruendo metálico y supe que lo encontraría. Supe que otra puerta se había abierto. Empujé la cancela con la espalda, seguí el camino hasta la casa. Y, ya dentro, al sacarme los zapatos, justo antes de girarme para echar los pestillos y girar la cerradura, el frío me subió por las piernas, escalando por debajo de los pantalones, eran hormigas de escarcha, luego aljófares que se derritieron en dirección contraria como si fueran lágrimas no vertidas. Se me helaron las córneas y un susurro se metió por mis oídos. Lovers are strangers… El aire era inexplicablemente húmedo, un polvillo azulado se elevaba del suelo. Uno de los cuervos salió de la pared y se estribó en el brazo de una butaca. Y, mi cuerpo, enmascarado en aquella luz exigua parecía ser parte de la imagen fantasmal. La música…, la endecha que confesó por nosotros en los últimos años que precedieron al fin del mundo, como si fuera un réquiem cargado de hermosura y de contradicciones e interrogatorios furtivos en una conversación interior, una curiosidad torpe que parecía siempre atajar la angustia y la espera con mensajes secundarios, versiones de recambio que nos enredaron en meses de impotencia y de iconografías supeditadas a la ilusión y la paciencia que se hace herida, que se hace costra.

 

…Lovers are strangers

There’s nothing to discuss.

Hearts will be faithful

While the truth is told to someone else…

(Chinawoman)

 

Era un hombre joven de un metro setenta con el pelo rizado y grandes ojeras, un hombre joven, cansado. Estaba al final de pasillo, con una mano apoyada en el quicio de la puerta. Tenía el pecho cubierto de tatuajes. Por primera vez nos miramos frente a frente. Empezó a acercarse a mí, lánguido, pesadamente. Era un hombre joven, delgado, atractivo, de unos treinta años. Iba envuelto de una expresión linajuda que se fue volviendo sombría a medida que se acercaba a mí. Estuve dos minutos sin respirar, me bombeaban las manos, las sienes. Cuando lo tuve ante mí cerró los ojos y abrió la boca y, entonces, desapareció sobre mí. Estuve temblando, sentado en el suelo, hasta que se hizo de día. Aquel fue el día que dejé de ser quien era. El cambio fue drástico. Y afectó enormemente en mis sentimientos por ti, Triana, por todos. Perdí la venda.

 

mantengo funambulista marañas de enredos en una selva coagulada

puede que vuelva

puede que crezca de nuevo en el equilibrio

y alojarme en los nidos desiertos

puede que vuelva a ser araña en un lirio

(Raquel Ruiz)

 

Las casas, al igual que nosotros, se dejan influir por las personas que limitan, que se acercan, y las energías que fluyen de los cuerpos estrechan distancias, hacen caer la balanza en un hechizo de antifaz. El derramamiento de lo cotidiano es de un ejercicio bestial que hay que atender en tiempo real, el recuerdo no es capaz de contener y hacer figura. Nosotros sólo inmortalizamos impactos y hacemos por magnificar lo se nos escapa del ego y la confianza en nosotros mismos, y en los detalles hay mapas que dan razones a la bitácora. Las casas retienen, sacan conclusiones. Los recortes están ahí, en el sofá, en los espejos. Las casas lo ven todo y consiguen una imagen completa. Qué no oyen las paredes, qué no reconoce el agua que camina nuestra piel, nuestra caverna. Qué, qué no se sabe cuando con la mirada no se ha de traicionar a alguien dando lo justo, alevoso. El propósito mata al Mamut. El engaño de los ojos es peor que el de las palabras y los gestos. Y aquello que se extiende, interviniéndolo todo, acaba dando forma a lo que en ella se esconde, cuándo. Cuando dormimos se abren puertas, dejando pasar inmanencias que irán fraguando de carácter las estancias y la energía que nos rodea. Seguro que a ti también te están observando. Siembra y recoge. Prepárate. Es la mesmedad que nos sostiene de un lado u otro en la oscuridad que nos sobrecoge, son las contraseñas y los secretos atingentes que nos avisan rozándonos el brazo, al comprendernos en una Déjà vu, atrapándonos entre sueños, en el huero intermedio.

12366125_789899521122302_7544003019977812517_o

Cuando el río suena…

Desde aquel día, regresé a casa con ansias de volver a verlo. Sumido en intranquilidades, anclado a un más allá que estaba llevándome con él, y el temor a no perderle el miedo me encogía las tripas, asediado por los reflejos de mi mente a no acostumbrarme a la impresión y a calmar en consciencia y geografía trascendental lo que brotaba de mis pensamientos. El silencio era un concierto de Benjamin Britten .Meta-acústicas, mecánica ritual. Pero no, no volvió a ocurrir. Se quedó en mi interior, callado.

Todas las noches, antes de que fueses mía, creí convivir con él. No sabía qué estaba esperando. Le llamaba Darko, que significa quien tiene un don, y lo imaginaba como si fuese un conejo enorme, levantado en sus dos patas traseras.

A los fantasmas que anidan en nuestro interior hay que buscarlos, hay que ponerles atención, investigar en los espejos, en los sonidos que definen la noche en una elipsis entrelazada. Los fantasmas no hablan. Y si no eres capaz de saber es porque no estás preparado.

En mi casa en Madrid no encontré la calma, el fluido de pensamientos y la idea fija de hacerte mía me llevó al borde de la locura en una habitación llena de cuervos. No sé cómo has podido sentirte dueña de mi gratitud. Y es verdad que traté de matarte en aquel callejón, pero no fui yo, fue Darko. Filantropía fantasmal. Leía por las noches Endymion, Hyperion, Oda a la melancolía, y Elegías de Duino, Sonetos a Orfeo, Los apuntes de Malte Laurids Brigge, intercalando estrellas, tratando de cerciorarme en sus comisiones contrapuestas. Y Drácula, de Bram Stoker, y La guarida del Gusano Blanco. Y a H. P. Lovecraft. Y camuflé el mundo en poesía y horror.

12998558_860145757431011_6491423846018751649_n

Miraba a mis compañeros de trabajo, en silencio, y los categorizaba: lírica, muerte; erótica, podredumbre. Porque la esencia se halla en los extremos. Me excluía en una inconsciencia de romántico perdido. Y cuando te tenía ante mí, lo echaba a suertes. Darko surgía y marcaba el paso en un todo o nada. Y tú jugando al escondite. Y como no pude matarte, te amé como nunca lo había hecho, tanto que el mundo estaba hecho de ti, calles, ciudades hechas de hielo fino, y un aroma leve pero persistente a la escalinata de tu ombligo, al convite de tus labios, de tus pechos.

Y aunque deba admitir que sabía que terminaría perdiéndote, y que tu muerte sería estar sin mí, para siempre. Y quise cumplir con mi parte. Es empírica pura. Me incorporé en Baladas líricas, y La narración de Arthur Gordon Pym, para seguir contrastando. Para buscarme en los extremos. Y créeme que lo hice.

OCOL

Colaboran: Raquel Ruiz, que se hace pira inmortal con los resquicios de la huida de pies atados y manos inmóviles, haciéndose grande por dentro y brotando tal que la vida con sonrisas y una coherencia sostenida que da luz a la noche que nos cierne. Y Manolo Mesa (ilustraciones y fotografías), que, con la magia de sus manos, y sus ojos, y su lucha por la libertad, me trajo a Antártida, el cuervo. Manolo recorre el mundo haciendo las ciudades galerías de arte. Muy agradecido a los dos por ofrecerme la gran oportunidad de ilustrar mis desvanes imaginarios.